
Hola soy Lénoc, quiero narrarles mi historia:
En esta mañana estoy sentado en mi alcoba, para contarles mi historia una historia que aun sigue ambulando y atormentando mi corazón todos los días de mi vida.
¡Este es el inicio que marcó mi destino!
-una noche de verano oscura y estrafalaria se acercaba a mi destino, trayendo consigo sombras que otorgaban maldad.
Llegaba la noche; era la noche de la muerte, era la noche del fin que entraba por mi alcoba. Mi cuerpo estaba solo y mis ojos catarizado por la luz, la briza entraba por la ventana soplando mis sueños, mientras que el silencio se albergaba en mi mente.
Sentí un colapso frio que emigraba todo mi cuerpo, “era la muerte que me hería”, era la muerte que había llegado trazando mi destino con la sangrienta línea negra.
Solo escuchaba entre mis oídos voces temblóricas, y gritos ecóticos que aclamaban sangre; estaba confuso, pero afirmaba que era la muerte la que estaba a mi lado.
Esa noche la luna estaba llena pero se veía opáca; oía que las estrellas del firmamento me decían ¡adiós!... mientras que mi vida me dejaba con las últimas lágrimas que se deslizaban por los pómulos de aquellos parpados secos.
Me estaba alejando de esta vida,
Me estaba alejando de ti… y aunque no he muerto, aun la muerte me persigue atormentando el sufrimiento que se divulga en mi corazón.
Escritor: Luis Eduardo nobles Cabas.
En esta mañana estoy sentado en mi alcoba, para contarles mi historia una historia que aun sigue ambulando y atormentando mi corazón todos los días de mi vida.
¡Este es el inicio que marcó mi destino!
-una noche de verano oscura y estrafalaria se acercaba a mi destino, trayendo consigo sombras que otorgaban maldad.
Llegaba la noche; era la noche de la muerte, era la noche del fin que entraba por mi alcoba. Mi cuerpo estaba solo y mis ojos catarizado por la luz, la briza entraba por la ventana soplando mis sueños, mientras que el silencio se albergaba en mi mente.
Sentí un colapso frio que emigraba todo mi cuerpo, “era la muerte que me hería”, era la muerte que había llegado trazando mi destino con la sangrienta línea negra.
Solo escuchaba entre mis oídos voces temblóricas, y gritos ecóticos que aclamaban sangre; estaba confuso, pero afirmaba que era la muerte la que estaba a mi lado.
Esa noche la luna estaba llena pero se veía opáca; oía que las estrellas del firmamento me decían ¡adiós!... mientras que mi vida me dejaba con las últimas lágrimas que se deslizaban por los pómulos de aquellos parpados secos.
Me estaba alejando de esta vida,
Me estaba alejando de ti… y aunque no he muerto, aun la muerte me persigue atormentando el sufrimiento que se divulga en mi corazón.
Escritor: Luis Eduardo nobles Cabas.
